Retablo de Sahagún
Recuerda que puedes descargarte este archivo siempre y cuando estés registrado.Vaya, otra visita, ¡qué ilusión poder charlar un poco! Soy el retablo de la Pasión y guardo una historia muy especial.
Hoy me encuentro aquí, en la iglesia de Sahagún y, más en concreto, en la capilla de la Cofradía de Jesús Nazareno y patrocinio de San José. Sí, lo sé, es un nombre un poco extenso. Pero, a lo que iba, algunas de mis mejores piezas nacieron en otro lugar. Proceden del antiguo monasterio de Santa María de Trianos, desaparecido hace siglos. Allí formaban parte de un gran retablo encargado en 1545 por doña Isabel de Quiñones a los escultores Jean de Angés y Guillermo Doncel, seguidores del gran maestro Juan de Juni.
Cuando en 1730 se construyó mi actual estructura barroca, se tomó una decisión admirable: conservar los ocho magníficos relieves renacentistas del antiguo retablo e incorporarlos al nuevo conjunto. Gracias a ello, hoy reúno con gran orgullo obras de distintas épocas.
En mi parte inferior puedes ver el Entierro de Cristo, acompañado por los evangelistas san Mateo y san Marcos. En el cuerpo principal destaca el Cristo de los Entierros, rodeado por varias escenas de la Pasión como la Oración en el Huerto y Jesús con la cruz a cuestas. Sobre ellas aparecen san Lucas y san Juan.
Me gusta pensar que los cuatro evangelistas observan estas escenas desde sus medallones y dialogan entre sí, cada uno contando la vida de Cristo desde su propia perspectiva. En la parte superior encontrarás otra de mis joyas favoritas: el Descendimiento, una obra llena de emoción que recuerda mucho las creaciones del maestro Juan de Juni para la fachada de San Marcos en León. Y no te pierdas tampoco el relieve inferior del santo entierro, cargado de un maravilloso dramatismo.
Soy un verdadero ejemplo de cómo el arte del pasado fue tan valorado que se conservó para seguir emocionando a nuevas generaciones, ¿no crees? Gracias por detenerte a contemplarme.