Retablo de Yugueros
Recuerda que puedes descargarte este archivo siempre y cuando estés registrado.Acércate… y levanta la vista conmigo. Disculpa, no me he presentado. Soy Juan de Zamora, bueno, más bien su ánima, si quieres decirlo así. ...Hay quien dice que fui uno de los pintores que trabajó en este retablo, que terminamos en 1553. Verás que su forma no es completamente lineal: lo construimos en forma escalonada para adaptarlo a esta cabecera. Esa forma, casi sin que te des cuenta, hace que tu mirada suba… como si te guiara hacia el cielo.
Yo me encargué de la ejecución de la pintura de las tablas y, no trabajé solo, me ayudó otro maestro, Francisco de Carrancejas, creo recordar que se llamaba. Han pasado muchos años desde entonces. Dimos forma a estas once tablas, y si te fijas bien, notarás la mano de ambos: en algunas escenas hay un gusto más detallista, casi flamenco; en otras, verás composiciones más claras y ordenadas, inspiradas en lo italiano.
Aquí, en León, nos gusta narrar con pintura, por eso predominan las escenas frente a la escultura. Aun así, reserva un momento para el centro: ahí se alza la Santísima Trinidad, con Dios Padre sosteniendo a Cristo crucificado y la paloma del Espíritu Santo sobre ellos. Es una imagen poderosa, muy influida por el estilo de Juan de Juni.
Ahora deja que tus ojos recorran las tablas: abajo encontrarás las apariciones de Cristo tras su Resurrección; en el cuerpo central, momentos clave como la Anunciación, la Adoración de los Pastores o la Epifanía; y arriba, la historia de la Virgen, que culmina con su Asunción. Puede que algo te desconcierte… y, es normal, dado que algunas tablas ya no están en su lugar original.
No olvides mirar los detalles que rodean las escenas: esas columnas llenas de grutescos, guirnaldas y motivos “a la romana”, tan propios de nuestro tiempo. Y, en lo más alto, esas figuras extrañas, andróginas y aladas, cuyos cuerpos se mezclan con formas vegetales… ellas marcan el final del retablo y refuerzan esa idea de ascenso, de paso de lo terrenal a lo divino. Antes de apartarte, tómate un instante más. Este retablo no solo se contempla… también se asciende con él.
