Comienzan las prospecciones en el torreón de Moratalaz

La propiedad del Torreón de Moratalaz, el vestigio histórico más antiguo de Manzanares (siglos X-XI), en Ciudad Real, ha confirmado a la asociación Patrimonio Manzanares que ha encargado a una empresa especializada la realización de los trabajos iniciales para una prospección arqueológica. Con esta iniciativa se pretende asegurar y consolidar el resto de la antigua fortaleza árabe que aún permanece en pie y determinar si el enclave en el que se asienta esconde huellas de un poblamiento remoto, tal y como sostienen algunas hipótesis científicas.
“Somos los primeros interesados en proteger y conservar adecuadamente el torreón”, señalan los propietarios “y, por ello, queremos que todo se lleve a cabo con las debidas garantías”. “De hecho”, han subrayado, “el pasado verano contactamos con una empresa de arqueología de primer nivel, que desarrolla su actividad en muchas otras zonas de España, y ya ha visitado el lugar para ir preparando los estudios preliminares”.
En las próximas semanas, se solicitarán los permisos necesarios ante la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Manzanares, con el fin de poder comenzar la exploración lo antes posible.
El presidente de Patrimonio Manzanares, Pablo Díaz-Pintado Fernández-Pacheco, ha agradecido personalmente al representante de la propiedad el interés mostrado, así como su rápida respuesta, y le ha ofrecido, al mismo tiempo, la colaboración desinteresada de la asociación a efectos de documentación o asesoramiento técnico, histórico o arqueológico.
El torreón de Moratalaz
Situado a seis kilómetros de Manzanares, en el camino de Daimiel, el torreón domina un pequeño cerro, en las cercanías de la Motilla del Azuer, un yacimiento arqueológico de la Edad del Bronce Manchego (2.200-1,330 a.C.) que constituye una muestra excepcional de una tipología de asentamientos prehistóricos organizados en torno a muros circulares concéntricos, acompañados de viviendas, que se erigían en motas, cerros y pronunciamientos del terreno de escasa elevación.
La orografía y proximidad al cauce fluvial del terreno en el que se eleva el Torreón de Moratalaz, así como su cercanía a la mencionada motilla, refuerzan la hipótesis que apunta a la posibilidad de que oculte un yacimiento de gran antigüedad y potencial arqueológico. Hay que tener en cuenta que la motilla de Daimiel es uno de los conjuntos hidráulicos más antiguos de la península ibérica y está considerado entre los mejor conservados de Europa.
Protección, estudio y recuperación
Desde la asociación Patrimonio Manzanares, aseguran que “los restos de Moratalaz constituyen el primer libro de Historia de Manzanares, un legado milenario escrito en piedra, joya del acervo común que, en opinión de la asociación patrimonial, debe protegerse, estudiarse y rescatarse con la implicación de la propiedad, la sociedad manzanareña y las administraciones responsables”.
El primer objetivo, a juicio del colectivo patrimonial, debería ser su salvaguarda y custodia, pero teniendo en cuenta, igualmente, que si los trabajos revelaran hallazgos arqueológicos, las posibilidades aumentarían exponencialmente y la participación e implicación institucional sería imprescindible.
El Torreón de Moratalaz es una especie de dolmen mágico que representa la huella histórica conocida más antigua de la población. Su aspecto humilde y maltrecho retrotrae a los tiempos de dominación musulmana, allá por los siglos X-XI, antes de que las huestes cristianas de Alfonso VIII reconquistaran el territorio en la Batalla de Las Navas de Tolosa (1212) que, posteriormente, pasaría a ser dominio de la Orden de Calatrava y acabaría acogiendo el lugar de Mançanares.
Moratalaz fue fortaleza árabe, punto de control estratégico sobre la vega del Azuer para dominar el entorno, vigilar los caminos y dar protección al pastoreo de la zona. Lo que ahora se puede contemplar es una torre desmochado que acredita más de 1.000 años de historia, construida con piedras pequeñas de caliza unidas con argamasa, que vale la pena visitar, siquiera sea para conocer los orígenes, pese a que el abandono y la desprotección que presiden el escenario.
IMAGEN: Interior de la Motilla del Azuer, durante una reciente visita al yacimiento. Fotografía: Rufo J. Díaz-Pintado.