Historias detrás de... unas palabras
Corría el año 147 a.C, cuando el aguerrido lusitano Viriato comenzaba su lucha contra Roma. Tras sufrir numerosas derrotas el procónsul Máximo Servilio Cepión firmó con Viriato una paz que provocó el malestar del senado romano, el cual decidió sustituir al procónsul por su hermano Quinto Servilio Cepión. La lucha de guerrillas que llevaba a cabo el lusitano no hacía sino mermar las huestes romanas por lo que Cepión decidió comprar a tres de los hombres de Viriato. Así lo plasmó el escritor Valerio Máximo “Cepión compró la victoria”. Cepión prometió a Audax, Minuro y Ditalco la entrega de riquezas y favores personales a cambio de matar a Viriato. Dispuestos a llevar a cabo la acción, entraron en el campamento y aprovechando que Viriato estaba dormido le apuñalaron en el cuello. Tras el asesinato, los tres soldados acudieron a Cepión exigiendo su recompensa y es entonces cuando este pronunció “Roma traditoribus non praemiat”.
Nos lo cuenta Cristina Párbole, en esta nueva entrega de "Historias detrás de..."


